El año Litúrgico 1316

 

Inicio del Año Litúrgico Adviento 4 domingos
25 diciembre – 6 enero Navidad 2 domingos
Domingo siguiente al 6 enero Epifanía 1 domingo
Lunes siguiente Tiempo Ordinario 5 a 9 semanas
Miércoles de Ceniza Cuaresma 40 días
Jueves Santo a Sábado Santo Vigilia Pascual 3 días
Centro del Año Litúrgico Domingo de Resurrección PASCUA 50 días
Siguiente domingo Pentecostés 1 semana
Siguiente domingo Tiempo Ordinario 21 a 25 semanas
Último Domingo Ordinario Cristo Rey Término del Año Litúrgico

 

Origen del Año Litúrgico

Las fiestas cristianas han surgido paulatinamente a través de los siglos. Estas nacen de un deseo de la Iglesia Católica de profundizar en los diversos momentos de la vida de Cristo. Se comenzó con la fiesta del Domingo y la Pascua, luego se unió Pentecostés y, con el tiempo, otras más. Los misioneros, al evangelizar, fueron introduciendo las fiestas cristianas tratando de dar un sentido diferente a las fiestas paganas del pueblo en el que se encontraban. Podemos compararlo con una persona que recibe un regalo con una envoltura bonita, la cual guarda y utiliza posteriormente para envolver y dar otro regalo. La Iglesia tomó de algunas fiestas paganas las formas externas y les dio un contenido nuevo, el verdadero sentido cristiano.

La primera fiesta que se celebró fue la del domingo. Después, con la Pascua como única fiesta anual, se decidió festejar el nacimiento de Cristo en el solsticio de invierno, día en que numerosos pueblos paganos celebraban el renacimiento del sol. En lugar de festejar al “Sol de Justicia”, se festeja al Dios Creador. Así, poco a poco, se fue conformando el Año litúrgico con una serie de fiestas solemnes, alegres, de reflexión o de penitencia.

El Concilio Vaticano II en la “Constitución sobre la Liturgia” nos dice: “La liturgia es el ejercicio del sacerdocio de Jesucristo. En ella, los signos sensibles significan y cada uno a su manera, realizan la santificación del hombre y así el Cuerpo místico de Jesucristo, es decir, la Cabeza y sus miembros, ejerce el culto público íntegro".

Cada celebración litúrgica tiene un triple significado:

1. Recuerdo: Todo acontecimiento importante debe ser recordado. Por ejemplo, el aniversario del nacimiento de Cristo, su pasión y muerte, etc.

2. Presencia: Es Cristo quien se hace presente en las celebraciones litúrgicas concediendo gracias espirituales a todos aquellos que participan en ellas, de acuerdo a la finalidad última de la Iglesia que es salvar a todos los hombres de todos los tiempos.

3. Espera: Toda celebración litúrgica es un anuncio profético de la esperanza del establecimiento  del Reino de Cristo en la tierra y de llegar un día a la patria celestial.

El Año litúrgico es el desarrollo de los misterios de la vida, muerte y resurrección de Cristo y las celebraciones de los santos que nos propone la Iglesia a lo largo del año. Es vivir y no sólo recordar la historia de la salvación. Esto se hace a través de fiestas y celebraciones. Se celebran y actualizan las etapas más importantes del plan de salvación. Es un camino de fe que nos adentra y nos invita a profundizar en el misterio de la salvación. Un camino de fe para recorrer y vivir el amor divino que nos lleva a la salvación.

 

El porqué de la Eucaristía 1384

 

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“¿Por qué, Señor, te quedaste en la Eucaristía?” Llevamos veinte siglos de cristianismo, por todas las latitudes, celebrando lo que Jesús encomendó a sus apóstoles en la noche de la Cena: “Haced esto en conmemoración mía”.
Los nombres de la Eucaristía
Es de tal profundidad y belleza la eucaristía que en el transcurso de los tiempos a este misterio eucarístico se le ha llamado con varios nombres:

- Fracción del pan, donde se parte, se reparte y se comparte el pan del cielo, como alimento de inmortalidad.
- Santo Sacrificio de la Misa, donde Cristo se sacrifica y muere para salvarnos y darnos vida a nosotros.
- Eucaristía, porque es la acción de gracias por antonomasia que ofrece Jesús a su Padre celestial, en nombre nuestro y de toda la Iglesia.
- Celebración Eucarística, porque celebramos en comunidad esta acción divina.
- La Santa Misa, porque la eucaristía acaba en envío, en misión, donde nos comprometemos a llevar a los demás esa salvación que hemos recibido.

 

 

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EQUIPOS PARROQUIALES DE LITURGIA 1591

Fundamento:

Aunque los documentos oficiales no hablan del equipo de liturgia parroquial, la ordenación general del Misal Romano da las razones suficientes para la creación de este grupo a nivel parroquial:

 La efectiva preparación de todas las formas de celebración litúrgica, hágase con ánimo concorde y diligentemente según el Misal y los demás libros litúrgicos entre todos aquellos a quienes la cosa interese, sea por lo que toca al rito o al aspecto pastoral o a la música. Pero siempre el sacerdote que preside la celebración tiene el derecho de decisión sobre lo que le compete a él.

La eficacia pastoral de la celebración aumentara sin duda si los textos de las lecturas, de las oraciones y de los cantos respondan adecuadamente, dentro de lo que cabe, a las necesidades y a la preparación espiritual y modo de ser de quienes participan en el culto. Esto se obtendrá adecuadamente utilizando oportunamente la amplia libertad de elección que en seguida se describe.

El Sacerdote, por consiguiente, al preparar la Santa Misa, mirara más al bien espiritual común del pueblo de Dios que a sus preferencias personales. Tenga además presente que una elección de este tipo estará bien hacerla de común acuerdo con los que habrán de desempeñar alguna función en la celebración, sin excluir a los mismos fieles en la parte que a ellos más directamente corresponde”.

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